lunes, 25 de abril de 2011

...COMO LIMÓN EXPRIMIDO

Es cierto, ya casi que son dos meses..., aunque el corazón se sienta lleno la mente está tan seca como un limón exprimido; no debiera ser que una necesitara de coacción aunque tal parece que así fuera. Cuántos días me siento ante el teclado, y cual limón exprimido no sale ni una gota para escribir aunque por la mente pasen miles de palabras a no sé cuántos kilómetros por hora...; será que por eso resulte tan difícil pensar en concreto en una sola idea para platicarla por aquí?

Te acuerdas, Agustina, de tus comentarios de la semana pasada?
Creo que sigo pensando en que no debiéramos tirar a Lucas a quienes más queremos: esa hermana, esa hija, esa madre, esa amiga que queremos como a hermana, cuantas veces al marido... Sigo pensando en que, que nos de flojera lidiar con los que tenemos al lado, no se vale
Sigo pensando que con quienes más debiéramos pulirnos es con nuestro prójimo más próximo, que como mi abuela decía: Maldita Confianza!  Sí, maldita confianza que nos lleva a tratar con ligereza a los de nuestra propia casa, porque al cabo estamos en confianza..., o porque nos conocen más que los demás, tal como somos, y bueno, pues que se aguanten pues así somos...
Pues no se vale. Sobre todo después de que con esa comadre en especial, nos desvivimos como si fuera lo más importante aunque en el fondo y no tan en el fondo pues ya lo has externado, la comadre también es especial, también tiene lo suyo, también es medio curiosilla, también tiene sus rarezas, también es necia tal cual somos todas las de la edad, también pudiera tener un poco de los defectos de esa hermana, de las mañas de esa hija, de lo especial de esa madre, o de lo necia de quien sabe quien...; no importa! El caso es que sea quien sea tu comadre, no es más importante que quienes viven en nuestra propia familia

Como comentaba la señora más joven, lo que más importa es que amemos con todo el corazón, que les digamos a nuestros seres queridos cuánto les amamos, que les reconozcamos a cada uno de los miembros de nuestra familia cuánto estamos orgullosos de ellos y cuánto les admiramos. Que les abracemos fuerte y les ayudemos a que se sientan seguros en el hogar, en la familia, en casa; que jamás ninguno sienta el dolor de la soledad viva o no en las cuatro paredes que uno vive.

QUE SEAMOS CAPACES DE TRATARLOS CON LA MISMA FINURA QUE TRATAMOS A LAS VISITAS!!!!!
Que con nuestro trato cariñoso y amable les reconozcamos que son la persona más importante en este momento, que sus asuntos por leves o ligeros que parezcan nos importan y mucho, y que así como por una visita inesperada podemos dejar de lado lo más importante, por nuestros seres queridos con los que vivimos una continua cotidianidad también somos capaces de dejar de lado asuntos importantes, pero que reconocemos son menos importantes que ellos

Que jamás tu esposo o esposa, alguno de tus hijos, tu madre, o un hermano, o cualquier persona allegada a ti, se quede con el sabor de boca de que lo has tirado a Lucas...  Ponernos en los zapatos del otro, para poder decidir como deseamos ser tratados en similares circustancias

Pon Amor donde no hay Amor, y sacarás Amor    
San Agustín 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantó la frase de San Agustín.
Hay tantas veces en la vida que parecen tan amargas, y la verdad es que muchas veces llega "alguien" a enduzarte la vida con tanto cariño, que aún y cuando tú ya no imaginabas volver a sentirte feliz, te vuelven a llenar tu corazón con Amor
Gracias Amiga! Por darme de tu tiempo y tu cariño

Laura Villarreal dijo...

Mucha tarea! A ponerlo en práctica.